La vida desde una hamaca | My Little Piura
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06 Sep La vida desde una hamaca

Siempre he sido yo muy fan de las hamacas. Creo que es imposible estar  tumbado en una y no ser feliz, con ese balanceo y  esa paz interior que produce, y que inmediatamente se convierte un sopor inmediato que, por supuesto, acaba en siestón.

Así que, para intentar alargar un poco más el poco verano que nos queda, me ha parecido una buena opción sacarlas por aquí. Pensar en hamacas siempre me recuerda a sobremesas largas, brisilla veraniega y algún buen libro. Todo cosas bonitas, como debe ser.

Cuando estaba en Piura, íbamos mucho los sábados a Catacaos, un pueblo artesano que estaba cerquita, donde se trabaja muchísimo con el cuero, y podías hacerte a medida una mochila, una cartera o lo que se te ocurriese, una maravilla, vamos.

También hacen mil cosas con paja y yute, sombreros, mantelitos…todo un arte la verdad! Y claro, también había hamacas hechas a mano (de las que, por alguna razón que no recuerdo, no tengo fotos..)

Hamacas de todas las formas, tamaños y colores, y todas preciosísimas. Lisas, de rayas, blancas, de ganchillo, con dibujos…Cada vez que íbamos de visita a Catacaos, yo las miraba con ojos de amor y siempre me quedaba a puntito de llevarme una, pero luego pensaba “ mmm, creo que te falta la casa de campo donde ponerla, bonita”.

Pero, ¿quién dice que hay que ponerlas fuera de casa ?

Aunque la verdad, hay algunas casas en las que la hamaca es lo de menos…Ésta estilo cabaña con los tablones de madera de colores se ha colocado rápidamente en mi top 5 de hogares soñados.

Así que me da igual, dentro o fuera, en mi casa imaginaria siempre habrá una hamaca bonita, para poder tener esa felicidad instantánea siempre que quiera.

Feliz finde a todos!!

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